lunes, 16 de mayo de 2011

MIL AÑOS, UN DÍA, de EDMOND AMRAN EL MALEH. Novedad mayo 2011


Mil años, un día
refleja el drama de la comunidad judía marroquí, arraigada en Marruecos desde hace más de mil años y que se exilió en un día, tras la creación del Estado de Israel. Drama que el autor asocia al drama del éxodo palestino. El personaje principal, Nesim, alter ego del escritor, toma conciencia del drama cuando ve las imágenes de Sabra y Chatila (1982) y revive la memoria milenaria de los marroquíes judíos. Es un relato en donde judíos y musulmanes comparten el mismo destino.





















«El relato de Nessim, nieto de judíos oriundos de Palestina en la época del Imperio Otomano, oscila entre el remoto pasado familiar en Beirut y el Cairo con las noticias de la matanza perpetrada por las Falanges Libanesas encuadradas por Sharon. La evocación de unos tiempos borrados, de la casa familiar abandonada y vacía, del cementerio marítimo de una comunidad extinta acompaña su recorrido solitario del espacio en el que transcurrió su niñez (...) La visita de Nessim a la tierra de sus ancestros palestinos, en plena guerra de Líbano y tras el horror de Sabra y Chatila, le hará apurar hasta la hez la copa de la amargura: la cruel reiteración de la historia. Los recuerdos se yuxtaponen, los espacios se mezclan, su discurso febril es el de un exiliado por partida doble, de alguien privado de la dimensión milenaria que daba sentido a su vida. De ahí el epígrafe de uno de los capítulos del libro que da su título a la novela: “Si es cierto que mil años pueden transcurrir como un día, nada impide que un día transcurra como mil años”».
 Del «Preliminar» de Juan Goytisolo
Edmond Amran El Maleh (Safi, 1917 – Rabat, 2010) fue profesor de filosofía, novelista, ensayista y crítico de arte. Se afilió al partido comunista marroquí en 1945 y fue dirigente del mismo hasta su dimisión en 1959. A partir de 1965, residió en Francia. Se estableció en Rabat, a finales de los noventa, tras el fallecimiento de su esposa Marie-Cécile Dufour El Maleh, especialista en Walter Benjamin, un autor admirado por ambos. Desde que se inicia tardíamente en la ficción (a los 63 años), dedicará su obra a preservar la memoria milenaria de los marroquíes judíos. Cercano afectivamente a Palestina, colaboró en la Revue d’Études Palestiniennes. Ha sido uno de los autores judíos más críticos del sionismo. Por expreso deseo suyo, sus obras nunca han sido publicadas en Israel. Entre estas, destacan Lettres à moi-même (2010), Le café bleu. Zrirek (1999), Abner, Abnour (1996), Le Retour d’Abou El Haki (1990), Jean Genet, Le Captif amoureux et autres essais (1988), Aïlen ou la nuit du récit (1983)y Parcours immobile (1980, traducido al castellano con el título de Recorrido inmóvil en 1989). En 1996 obtuvo el Gran Premio de Marruecos por el conjunto de su obra, y, en 2004, se creó en Rabat una fundación literaria que lleva su nombre. Coherente con su trayectoria vital y literaria, descansa en el cementerio marino de Esauira, arropado por una inscripción en árabe, bereber, hebreo y francés.

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